ACERO INOXIDABLE
El acero inoxidable es una aleación de hierro y cromo que también puede contener níquel, molibdeno y otros elementos, y que presenta propiedades físico-químicas superiores a las de los aceros comunes; su principal característica es su elevada resistencia a la oxidación atmosférica.
Estos elementos de aleación, en particular el cromo, confieren una excelente resistencia a la corrosión en comparación con los aceros al carbono. De hecho, se trata de aceros oxidables. Es decir, el cromo presente en la aleación se oxida al entrar en contacto con el oxígeno del aire, formando una película muy fina y estable de óxido de cromo —Cr₂O₃— que se forma en la superficie expuesta al ambiente. A esta película se le denomina capa pasiva y su función es proteger la superficie del acero contra los procesos corrosivos. Para ello se requiere una cantidad mínima de cromo de aproximadamente el 11 % en masa.
Esta película es adherente e impermeable, ya que aísla el metal que se encuentra debajo de ella del entorno agresivo. Por lo tanto, hay que tener cuidado de no reducir localmente el contenido de cromo de los aceros inoxidables durante su procesamiento. Este proceso se conoce en metalurgia como pasivación.
La pasivación se basa en la cinética electroquímica, que se produce mediante la formación de películas protectoras en la superficie del metal al aplicar corrientes eléctricas. Este proceso sirve para garantizar la resistencia a la corrosión del componente o pieza y, por lo tanto, aumentar su durabilidad.
El ácido nítrico es uno de los reactivos más utilizados con este fin en los tratamientos de pasivación disponibles en el mercado para aceros inoxidables. Los ácidos más débiles, como el cítrico, también pueden contribuir a la formación de la capa pasiva.